PENSAMIENTOS

LAS TRES REJAS

Un joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de éste y le dice:
-Escucha, maestro. Un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…
-¡Espera! –lo interrumpe el filósofo- ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
-¿Las tres rejas?
-Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
-No. Lo oí comentar a unos vecinos.
-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme ¿es bueno para alguien?
-No, en realidad, no. Al contrario…
-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
-A decir verdad, no.
-Entonces –dijo el sabio sonriendo- si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

 

 

 

EL DESALIENTO:

“Cierta vez se corrió la voz que el diablo se retiraba de su negocio y comenzó a vender todas sus herramientas al mejor postor. En la noche de la venta, estaban todas sus herramientas dispuestas en forma que llamaran la atención, que por cierto era un lote siniestro: odio, división, celos, envidia, malicia, engaño, traición, cobardía, desconfianza, etc.


Pero en un lugar especial y apartado del resto, había un instrumento de forma aparentemente inofensiva, un poco gastado, como si hubiese sido usado muchísimas veces y cuyo precio, era el más alto de todos. Alguien le preguntó al diablo cual era el nombre de aquella herramienta. Y el respondió “ese es el Desaliento”.


“¿Por qué su precio es tan alto?” le preguntaron. Porque ese instrumento -respondió el diablo- me es más útil que cualquier otro; con él puedo entrar en la conciencia de un ser humano cuando todos los demás me fallan, y una vez adentro, a través del desaliento, puedo hacer con esa persona lo que se me antoja. Está gastado, porque lo uso mucho, sobre todo en situaciones difíciles y es allí cuando es más útil, porque muy pocas personas saben que me pertenece, creen que son ellas las inadecuadas, entonces puedo abusar y hacer lo que me da la gana con ellas.


El diablo esa noche vendió todos sus instrumentos, pero el precio de desaliento era tan, pero tan alto, que aún sigue siendo de su propiedad y su herramienta mas preciada”

Una sonrisa.

“Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho,
Enriquece a quienes la reciben
sin empobrecer a quienes la dan.
No dura más que un instante,
pero su recuerdo es a veces eterno.
Nadie es demasiado rico para prescindir de ella,
nadie es demasiado pobre para no merecerla.
Da felicidad en el hogar, apoyo en el trabajo,
es el símbolo de la amistad.
Una sonrisa da reposo al cansado,
ánimo a los más deprimidos.
No puede ni comprarse, ni prestarse, ni robarse,
pues es una cosa que no tiene valor
hasta el momento en que se da.
Y si alguna vez te tropiezas con alguien
que no sabe dar una sonrisa,
se generoso, dale la suya.
Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa
como el que no puede dársela a los demás.

Mohandas Karamchand Gandhi

Poema para el tiempo de Micael 

 

Tenemos que erradicar del alma todo miedo y temor

de lo que el futuro pueda traer al hombre.

 

Tenemos que adquirir serenidad en todos los sentimientos

con respecto al futuro.

 

Tenemos que mirar hacia delante con absoluta ecuanimidad

para con todo lo que pueda venir.

 

Y solo tenemos que pensar que todo lo que viniera,

nos será dado por una dirección universal plena de sabiduría.

 

Esto es parte de lo que tenemos que aprender en estos tiempos:

“A saber vivir con absoluta confianza,

sin ninguna seguridad en la existencia.

Confianza en la ayuda siempre presente del mundo espiritual”.

 

En verdad, nada tendrá valor si nos falta el coraje.

Disciplinemos nuestra voluntad

y busquemos el despertar interior

todas las mañanas

y todas las noches.

 

(R. Steiner)